Nanotecnología y alimentación:

¿lucha contra el hambre, mejores alimentos o más negocios globalizados?


Como siempre, vamos corriendo desde atrás. Los “nanoalimentos” ya están entre nosotros.

El “principio precautorio” nos indica que debemos desconfiar de la forma en que se aplicarán estos tremendos avances tecnológicos, y qué consecuencias traerán aparejadas.

Así como la “revolución verde” –que prometía “alimentos buenos y baratos para todos”- se transformó en el gran negocio de los OGM y la inusitada concentración del poderío económico en pocas empresas transnacionales. Patentamiento de semillas, apropiación de la biodiversidad, agronegocios, agrotóxicos, expulsión de campesinos y tierra para producir combustibles. Todo a partir de un engaño orquestado desde su origen.


¿Podemos creer que los resultados de la modificación “atómica” serán mejores que los obtenidos con la manipulación “genética” de las semillas?

Si vemos cuáles son las empresas –y la estrategia de silencio adoptada por ellas- que invierten en desarrollo nanotecnológico en el “mercado de la alimentación”, más que preocuparnos, tendremos que ocuparnos del tema.

En consecuencia, debemos tener presentes tres principios básicos:

1) Las nuevas tecnologías, por si solas, no resuelven las viejas injusticias.

2) En las relaciones capitalistas, el objetivo del desarrollo tecnológico es el lucro y no la satisfacción de las necesidades de la gente.

3) Cualquier tecnología nueva que se introduzca en una sociedad que no sea esencialmente justa, tenderá a agravar la diferencia entre ricos y pobres.


jueves, 8 de marzo de 2012

Especialistas advierten de los impactos sociales y ambientales de la nanotecnología

México.- El uso y comercio de productos con nanomateriales y la investigación sobre nanotecnología va en aumento en el mundo pero sin controles que prevengan sus efectos sociales, ambientales y a la salud pública advirtieron especialistas de la Red Latinoamericana sobre Nanotecnología y Sociedad (ReLANS) y del Centro de Análisis y Acción en Tóxicos y sus Alternativas (CAATA).

"A pesar de que existe información científica sobre los potenciales riesgos a la salud y el medio ambiente de las nanopartículas manufacturadas, se destinan escasos fondos públicos para evaluar este aspecto tan importante. Lejos de una política de precaución frente a las nuevas tecnologías, los productos entran al mercado sin una reglamentación que garantice su seguridad; y la falta de etiquetado impide al consumidor decidir libremente, explicó Guillermo Foladori co-coordinador de ReLANS al presentar la publicación "Implicaciones sociales y ambientales del desarrollo de las nanotecnologías en América Latina y el Caribe" escrito por Guillermo Foladori y Noela Invernzzi y con la colaboración de Fernando Bejarano.

Guillermo Foladori dio como ejemplo el caso de los nanotubos de carbono. Diversas investigaciones han demostrado que los nanotubos, que son una de las nano-materias primas más usadas y aplicadas en construcción, aeronáutica, medicinas, electrónica, automóviles, resinas y plásticos, textiles, alimentos, agricultura, etc., se comportan como las fibras de asbesto en ratones, peces, protozoarios y otros animales de laboratorio. Y el asbesto hace ya 80 o más años que se sabe que produce cáncer. Pero aún muchos países lo continúan produciendo, y según la Organización Mundial de la Salud mueren cerca de 90 mil trabajadores por año como resultado de su exposición. A principios de febrero de este año un tribunal italiano condenó por 100 millones de Euros a los ex dueños de la empresa Eternit que produce amianto, por la responsabilidad en más de dos mil muertes de trabajadores.

A pesar que no se sabe claramente el riesgo que corren las personas que se exponen a estos productos, sí se sabe quiénes son los más

expuestos: los trabajadores de las empresas que incorporan nano-materia prima. Pero las leyes de confidencialidad industrial y comercial y los contratos de trabajo se encargan que los sindicatos no tengan conocimiento. Pero también los consumidores están sujetos a exposición de nanopartículas manufacturadas. La institución que se encarga de inspeccionar el agua potable del Reino Unido acaba de publicar un informe sobre las posibilidades de las nanopartículas de contaminar el agua potable. Esto supone la exposición de la población en general, pero también del medio ambiente, a partículas que no se sabe los riesgos que conllevan.

Delegados gubernamentales de América Latina y el Caribe, de ONGs y sindicatos han señalado la necesidad de desarrollar un enfoque precautorio en relación a la salud pública, la salud ocupacional y el medio ambiente, a lo largo del ciclo de vida de los nanomateriales manufacturados y se han pronunciado a favor de medidas de control para ser incorporadas en el convenio ambiental voluntario conocido como SAICM (Enfoque Estratégico para la Gestión de las Sustancias Químicas a nivel Internacional), donde el tema se discute como un nuevo tema normativo mundial convocado por Programa de las Naciones Unidas para la Protección del Medio Ambiente (PNUMA).

"México debe apoyar las recomendaciones para un mayor control sobre la nanotecnología e incorporarlo en el plan nacional de aplicación del Convenio ambiental de SAICM" advirtió Fernando Bejarano, director de CAATA.

La publicación es resultado del apoyo de IPEN, una red internacional de grupos de la sociedad civil que trabaja por construir un futuro libre de tóxicos y que ha participado activamente en la discusión sobre nanotecnología en el proceso de consulta de SAICM.

Los conferencistas informaron que la publicación citada sobre nanotecnología se presentará y discutirá con otros especialistas en el Auditorio del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, con el apoyo de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad (UCCS), este 7 de marzo de las 13 a las 15 hrs.

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